Imagen de portada: International Astronomical Union (IAU)

Durante esta semana estamos terminando de disfrutar de la vista de Júpiter y Saturno en su acercamiento, aparentemente tanto que a simple vista ha podido ver como un único punto brillante en el cielo, en los casos en los que las nubes lo hayan permitido. Hace unos 800 años que no ocurría una conjunción tan cercana entre los dos gigantes del sistema solar. Pero en este periodo ha habido más fenómenos similares.

Texto e imágenes: Manuel Jiménez Cepero

En el año 1524 hubo una gran conjunción no solo de Júpiter y Saturno: además, el Sol junto con Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, en febrero de ese año se encontraban todos en la constelación de Piscis. Dado que los astrólogos pensaban que el mundo se había creado en una conjunción multitudinaria en el primer signo zodiacal (Aries), Johannes Stöffler .— un matemático, astrónomo, astrólogo y clérigo alemán, profesor de la universidad de Tubinga— predijo que como la conjunción iba a ser en el último signo del zodiaco de agua: el 20 de febrero de 1524 comenzaría otro gran diluvio apocalíptico de magnitudes universales.

Un conde también alemán llamado Von Iggelheim mandó construir una enorme arca de tres cubiertas, emulando a Noé, y la echó al Rin a la espera de la lluvia. El 20 de febrero cuando empezaron a caer las primeras gotas una muchedumbre atemorizada corrió despavorida hacia el arca. El conde intentó organizar la muchedumbre, pero solo consiguió ser apedreado y pisoteado. De pronto dejó de llover y no lo hizo más en todo el día. Y tampoco al día siguiente, ni al otro. Más aún, aquel año fue un año de sequía en Alemania. El conde Von Iggelheim murió como consecuencia de las heridas. La reputación de Stöffler como astrólogo quedó muy mal parada y nadie se tomó demasiado seriamente su nueva fecha de 1528, que había recalculado. Afortunadamente para él, había realizado trabajos como astrónomo que le permitieron el reconocimiento de ponerle a un cráter de la luna su nombre. Murió de la peste en 1531, y no, como había predicho, alcanzado por un objeto caído del cielo.